Cine, Dheepan, La necesidad de amar y de soñar – Chema González Ochoa

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Dheepan es la película ganadora de la última Palma de Oro del festival de Cannes. En su momento se dijo que se premiaba en esta película la gran trayectoria del director francés Jacques Audiard, autor de interesantísimas obras como De latir, mi corazón se ha parado (2005), Un profeta (2009) y De Óxido y hueso (2013), si bien Dheepan no era su mejor trabajo. Disquisiciones de críticos. Puede que su última película no sea la mejor, pero sin duda es excelente para ayudarnos a comprender el mundo que vivimos y de una rabiosa y tristísima actualidad.

Vi Dheepan a las pocas horas de los criminales atentados de París, todavía sobrecogido por los asesinatos e inquieto por el despliegue policial en los alrededores del macro cine al que fui. Pero una vez dentro de la sala, tan impregnado por la historia y las imágenes, comprendí mejor algunas cosas. Por ejemplo, cómo nuestras grandes ciudades han creado una periferia suburbial en donde se depositan los excrementos del capitalismo para alojar a inmigrantes y refugiados. En esas esquinas sórdidas de nuestras democracias y estados del bienestar se cuece un caldo putrefacto, vicioso y tóxico que a pesar de nuestra indiferencia nos afecta muy directamente. Allí no hay leyes salvo las que impone la violencia y el control mafioso.
Esos mercados de droga, que gobiernan delincuentes y que es la forma de vida de la mayoría de sus habitantes, alimentan con sus dosis las venas y el aire de otros miles de ciudadanos que llevan vidas opulentas y no saben muy bien qué hacer con todo el dinero que ganan. Y es allí donde estalla o se gesta la violencia, que con una rabia ciega no discrimina víctimas ni verdugos, y por momentos nos iguala a todos. Pero también entendí que en ese pudridero de vidas, surge la esperanza, la fe, el amor y las ganas de seguir adelante de la manera que sea. Hay humanidad salvaje y tierna, donde lo mejor y lo peor luchan por hacerse un hueco y levantar la cabeza.
Es ahí, en uno de esos barrios marginales e invisibles para la mayoría de nosotros, donde recala tras un duro peregrinaje un ex guerrilero tamil (Dheepan), una mujer abandonada (Yalini) y una niña huérfana (Illayaal), que se unen en un campo de refugiados fingiendo ser una familia para poder escapar del horror de la guerra de Sri Lanka. Al autor no le interesa el viaje sino la acogida que se les dispensa en los aledaños de París, en un barrio musulmán controlado por narcotraficantes. Y en ese estercolero humano, Dheepan se empleará como portero de un edifico, Yalini cuidará a un enfermo e Illayaal asistirá a clases. Los tres, a su manera, prosperan al tiempo que entre ellos va naciendo una red de afectos y cariños del que no podrán separarse. Lo que era una familia ficticia termina siendo un hogar.
Se me hace tremendo pensar en la renuncia a las propias identidades que hacen estos tres inmigrantes, como otros cientos, que dicen adiós a su país, a sus recuerdos, a su lengua y cultura, e incluso a su propia familia para (re)inventarse completamente. Y en mitad de esa devastación identitaria, nacen ánimos, ilusiones y amor.
La película hizo que me solidarizara con ese antiguo guerrillero, al que en mi día a día solo identifico con esas orejas luminosas – magnífica la elipse que se transforma en esa luz fluorescente en mitad de la negrura de París-, y que deseara que él y su impostada esposa e hija saliesen adelante y terminasen envueltos en ese cariño que hace el roce y el sufrimiento y los sueños compartidos. Y me emocionó la lucha de estos eternos perdedores por conseguir una dignidad machacada en un mundo que no es el suyo, que no entiende, que les ignora, pero que ellos desean para sí.
En Dheepan no hay juicios ni valoraciones, parte de su mérito está en mostrar y dejar que el espectador se interrogue; y Audiard lo logra, pues es imposible ver la película sin la sensación incómoda de que cada pasaje es una interpelación directa, un golpe a encajar, una cuestión a plantearse. Hay también una cercanía emocional que ya he explicado en el párrafo anterior que obliga a vernos reflejados, si no en nuestra realidad sí en un vínculo emocional que nos sitúa en el lugar de los protagonistas. Vínculo que nos deja poso y obliga a rumiarlo en soledad. Hay algo de nosotros en la pantalla.
La obra tiene potencia visual, verisimilitud, pero sobre todo honestidad. A ello contribuyen unos actores desconocidos – Jesuthasan Antonythasan como Dheepan, Kalieaswari Srinivasan como Yalini, y Claudine Vinasithamby como Illayaal- que llenan la pantalla con sus rostros llenos de huellas del pasado, la mirada inquisitiva del que no comprende y los silencios de quien no puede expresarse. Los tres actores evolucionan tratando de acomodarse a sus nuevos roles tanto dentro como fuera de ese refugio inestable que es su hogar. Así, el rudo guerrillero aspira a la ternura y la despegada Yaline terminará sucumbiendo a los invisibles lazos del cariño. Aunque la violencia los atrape con su latente presencia.
El estilo del director se evidencia en sus potentes y logradas elipsis, su milimétrico montaje, su capacidad para contar sin retórica, la habilidad para cambiar de género cuando estalla la violencia y el drama familiar se convierte en un thiller de acción con angustioso ritmo. Si bien ya no sorprende tanto como en sus anteriores obras el tratamiento de género, cuando la ausencia de sonido ambiente sirve para crear sensación de irrealidad y alejamiento, marca de la casa en Un profeta y en De Óxido y hueso.
La banda sonora de Nicolas Jaar sugiere y envuelve las escenas con su característica música electrónica, y una aguda y persistente voz en algunas escenas, creando atmósferas claustrofóbicas y tenebrosas tan al gusto del director.
El cine de Audiard se desarrolla siempre en un hábitat de presión, de agobio y hostilidad, donde los personajes han de llegar al límite si quieren sobrevivir o redimirse. No suele hacer concesiones, por eso su final, desde mi entendimiento, debe interpretarse como un sueño del protagonista o una imposición del sistema, de la productora, pues no es coherente con todo lo que nos ha contado anteriormente. O quizá, esa coda, como una elipsis irreal, sea la plasmación del deseo, de la fuerza irrenunciable del ser humano a tener esperanzas, la necesidad impulsora a seguir soñando en medio de la mayor calamidad, esa vocación a buscar siempre una salida esa última bocanada de aire cuando el agua nos llega al cuello. Interpretaciones que quedan para los espectadores inteligentes.

Ficha técnica
Título original: Dheepan
Año: 2014
País: Francia
Duración: 114 minutos.
Director: Jacques Audiard
Guión: Jacques Audiard, Noé Debré
Música: Nicolas Jaar
Montaje: Juliette Welfling
Producción: Why Not Productions, Page 114
Director de Fotografía: Éponine Momenceau http://es.wikipedia.org/wiki/Emmanuel_Lubezki
Diseño de Producción y vestuario: Michele Barthèlèmy
Productores: C. Bourrec, Pascal Caucheteux y Jacques Audiard.
Intérpretes: Jesuthasan Antonythasan (Dheepan), Kalieaswari Srinivasan (Yalini), Claudine Vinasithamby (Illayaal), Vincent Rottiers (Brahim), Marc Zinga (Youssouf), Tarik Lamli (Mourad).

Sinopsis
Empujados por la guerra civil de Sri Lanka, en un campo de refugiados coinciden un ex guerrillero tamil, una mujer solitaria y un niña huérfana. Para lograr un visado de salida se hacen pasar por una familia perseguida y huyen hacia la India. Desde allí llegarán a París donde tras malvivir de la venta ambulante conseguirán cierta estabilidad en un piso en uno de los barrios más degradados de las afueras de la ciudad. Para lograr la residencia, un empleo y la escolarización de su hija fingirán ser una auténtica familia.

ALGUNAS PISTAS DE TRABAJO

– ¿Te ha gustado o no la película? ¿Ha conseguido emocionarte y hacerte reflexionar?
– ¿Qué crees que es lo más interesante y el mensaje principal del relato?
– ¿Qué es lo que más te ha gustado de la historia?, ¿qué es lo que más te ha hecho reflexionar? ¿Y lo más original?
– ¿Crees qué es posible llegar a crear una familia tal y como surge en la película? A partir de ahí reflexiona sobre cuáles consideras las claves esenciales sobre las que se sustenta una familia.
– ¿Y tu familia? Conoces cómo se conocieron y enamoraron tus padres, qué les unió y qué os une hoy.
– ¿Conoces al realidad de los inmigrantes que te rodean y/o conoces? ¿Sabes cómo salieron y llegaron a España y cuáles son sus condiciones de vida?
– ¿Conoces los suburbios y extrarradios de tu ciudad y quién los habita?
– A la luz de Dheepan comenta algunas de las noticias que más nos han impactado estos meses: crisis de los refugiados, guerra en Siria, atentados terroristas, violencia latente en las ciudades…
– ¿Cómo interpretas el final de la película? ¿Qué te sugiere?

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