Las Bodas de Caná, una perspectiva mariana – Enrique Fraga

Un contexto

Hoy acercamos un fragmento de la Buena Noticia según San Juan. Este es un evangelio particular, en el que se hace aún más notable la preponderancia del valor teológico sobre el histórico. Los signos de Juan nos muestran quién es Jesús y puesto que Él “es el camino, la verdad y la vida” como debe ser un cristiano.

Concretamente, Las Bodas de Caná constituyen uno de los 7 (no cualquier número) signos que vertebran el Evangelio y que muestran quién es Jesús. En Jesús se presenta la forma de vivir en el mundo: desde el amor fraterno.

Exégesis

La boda, al estilo de Oseas, nos anticipa el significado profundo del relato: la relación entre Dios y su pueblo. María es situada como centro de la narración puesto que es la invitada a la Boda (también Jesús y sus discípulos). No es que María pasase por allí o sea un elemento del decorado.

Juan nos señala a María como protagonista y origen de lo que va a suceder, del nuevo orden en la relación entre el Pueblo y Dios.

María, hace gala de una mirada atenta, penetrante, que sabe ver la realidad. Ella no solo mira la necesidad, sino que reconoce la necesidad. No solo oye los gritos ahogados de los débiles y marginados, escucha activamente sus lamentos. No pasa por encima de la miseria sin mancharse, sino que la toca, se remanga y se ensucia, se para y brega codo con codo. Todo eso y más me sugiere “No tienen vino”. Una forma de decir: “los llaman impuros”, “los someten con impuestos”, “los excluyen”, “los marginan”, …

María, como madre de Jesús, dirige su mirada y lo hace removerse. María, no conforme con ver, siente la necesidad de cambiar la realidad, y ese deseo profundo obra el milagro. María deposita su confianza en Jesús, y de su fe nace el despertar de Jesús.

Y Jesús, ante la dicotomía de ignorar la realidad o hacerse cargo de ella, actúa. No puede permanecer impasible. Pero, ¿qué son esas tinajas? y ¿que nos quiere decir Juan con ellas? Las tinajas para las abluciones nos recuerdan al Templo, a su sistema de pureza, de sacrificios y a su estructura de cebolla, que reserva a Dios para unos pocos privilegiados y excluye al resto. Juan condena ese sistema le pone la marca del seis de la imperfección. Un Templo que encierra a Dios para unos pocos, corrompido por el poder y el dinero que antepone la ley a la persona no puede ser de Dios.

Con Jesús todo cambia. Pasamos de las seis imperfectas tinajas de piedra a, junto a Él, siete (perfección), con un corazón de carne. Y este simple gesto, lo cambia todo. Juan nos clama así quién es Jesús, por todo lo alto. El vino nuevo que se ofrece a toda la humanidad (sangre que brotará en la cruz), anunciando un nuevo tiempo, en el que Dios es de todos, especialmente de los que sufren, de los anawin. De este modo se nos presenta a Jesús como Salvador, el que viene a dar la vuelta a la realidad, a acabar con la injusticia y la tiranía, a restaurar la justicia.

El texto me interpela

Vamos a dejarnos interpelar por el texto con 3 preguntas.

  • ¿Qué papel le doy a María? El texto sitúa a María en un indiscutible primer plano. Lo que me lleva a preguntarme, como Iglesia, ¿dónde situamos a las Marías de hoy? ¿Dejamos a las madres y mujeres vivir su fe con protagonismo? ¿les conferimos espacios para ser escuchadas? Y también: ¿Cuál es mi imagen de María? ¿Es una María protagonista o está minimizada, simplificada y reducida?
  • ¿Cuál es mi actitud ante la realidad? María nos muestra una gran capacidad de ver, escuchar, oler, degustar y palpar la realidad. Pone sus 5 sentidos en percibir su entorno, en estar atenta a la necesidad y a la miseria. ¿Y yo? ¿Pongo todas mis capacidades a prestar atención a mi alrededor?
  • ¿Me hago cargo de la realidad? María pasa a la acción, no se queda en reconocer la realidad, actúa y se mueve para cambiarla. Su fe en Jesús es transformadora. ¿Ayudo a subvertir la realidad? ¿Mueve montañas mi fe? ¿Me dejo arrastrar por la confianza en Dios, para adentrarme en la incertidumbre y luchar por cambiar las cosas?

¿Anuncio con mis actos una nueva forma de relacionarme desde la equidad?

¿Acojo a tod@s por igual por el hecho de ser herman@s?

¿Creo o destruyo barreras, fronteras y vallas?

Enrique Fraga Sierra

 

“En el mundo rutinario y ajetreado que vivimos, nos resulta complicada la tarea de organizar nuestras agendas y hacer tiempo para Dios. María nos enseña a abrir nuestro corazón, a tener fe plena y estar 100% dispuestos a cumplir la voluntad del Padre”.

Exégesis

Saludo del Ángel

María recibe un anuncio divino inusitado “llena de gracia, el Señor está contigo”. La expresión indica la iniciativa salvífica de Dios dirigida a una persona particular que ha sido elegida mediadora de la salvación que viene del Señor en favor de su pueblo.

Desconcierto de María

María está perpleja por el mensaje recibido, el ángel invita a María a dejar toda preocupación: “No temas”. Y aduce el motivo: “porque has hallado gracia ante Dios.”

Anuncio del nacimiento de Jesús

El ángel le comunica a María el nacimiento de Jesús con la típica fórmula de tres actos: concebirás, darás a luz, le impondrás el nombre.

Objeción y Fe en las obras de Dios

Sin comprensión lógica ni certeza humana, María acoge confiadamente la palabra de Dios y escucha con una profunda atención el mensaje. No escucha con los oídos, sino con el corazón. El ángel le muestra la divinidad y la omnipotencia de Dios.

El SÍ de María

María se dejó guiar por la fe y acogió con sencillez la misión de Dios. El acto de fe de María nos recuerda el papel fundamental que la fe desempeña y sigue desempeñando en la salvación del género humano.

¿Tienes un huequito en la agenda?

En el mundo tan rutinario y ajetreado que vivimos, nos resulta complicada la tarea de organizar nuestras agendas lo suficientemente bien para llegar a todas las cosas que nos planteamos hacer durante el día. Por un lado, los estudios, el trabajo, por otro la familia, los amigos, la mascota, el tiempo de ocio…y ¿qué me decís del tiempo personal? Realmente nos paramos a pensar en ¿cómo estamos?, ¿qué queremos?, ¿hacia dónde vamos?, ¿qué esperamos?… si esto cuesta, hacer tiempo para Dios igual nos cuesta un poco más.

María nos enseña a abrir nuestro corazón, a tener fe plena, pero, sobre todo, nos da ejemplo de sencillez y disposición cien por cien a la voluntad de Dios. Sin embargo, para llegar a este punto, debemos trabajarnos a nosotros mismos, debemos alimentar nuestra fe, crecer personal y espiritualmente. No es tarea fácil, no cualquiera está dispuesto a ello, a veces incluso puede dar miedo mirar nuestro interior, debemos armarnos de valor y voluntad. Y tú, ¿estás dispuesto a dar un poco de tu tiempo a Dios? ¿Buscas crecer en la fe? Y más aún, ¿firmarías un cheque en blanco y darías el SÍ a lo que Él pida de ti?