Arte, humanismo, espiritualidad – Beatriz Acosta Mesa

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“AHE bebe de las fuentes de la tradición humanista y espiritual que fundamentan el proyecto educativo de Juana de Lestonnac, y que reactualiza su opción por los jóvenes y la escucha activa a las necesidades del mundo y a los signos de los tiempos”.

¿Por qué Arte, Humanismo y Espiritualidad?
Humanismo y espiritualidad son dos aspectos nucleares del Proyecto educativo de Juana de Lestonnac:
El humanismo sitúa a la persona en primer plano, cada una es única e irrepetible, es un horizonte de capacidades que hay que acompañar para que alcance su máximo desarrollo. Se trata de animar a cada ser humano a ser alguien conviviente y comprometido con su época y con un futuro mejor.
La espiritualidad es lo más hondo de nuestro propio ser: creencias, ideales, utopías, pasiones… es lo que redimensiona nuestra humanidad, nos hace tomar conciencia de nuestro ser criaturas de Dios, nos abre a vivir intensamente de sus deseos, a dejarnos conducir por su Espíritu, a ofrecer nuestras manos para la construcción de su Reino.
El arte es ese vehículo esencial de comunicación humana, especialmente valorado hoy por los y las jóvenes, en el que todo lo que la persona es se integra sin encontrar fronteras, que pone en contacto culturas y lenguas diferentes y hace posible dialogar sin palabras, expresarnos en gratuidad, comunicarnos con un lenguaje universal…

Humanismo y espiritualidad, en la tradición de la Compañía de María, es el arte de vivir y expresar a Dios en la vida.

Sus rasgos de identidad
AHE es una experiencia que abre fronteras, que va al encuentro del que es distinto de uno mismo; es una oportunidad para enriquecerse al sumergirnos en la realidad intercultural y multilingüe y para globalizar utopías y deseos de fraternidad.
AHE habla el lenguaje de la paz, de los colores, de la alegría, de gozar con lo bueno y con lo bello.
AHE es una posibilidad de encuentro con el Señor de la Vida, que recrea cada corazón, nos hermana con los y las que nos rodean, nos sitúa en armonía con la naturaleza y con el mundo.
AHE es una experiencia que necesita comunicarse y proyectarse, que impulsa a tender la mano, a ser cauce de solidaridad y de justicia.
En AHE servir es un modo de agradecer, de reconocer el dinamismo que guarda la vida y la posibilidad de cambio y de mejora.

AHE tiene como fundamento la Buena Noticia del Evangelio y algunos de los rasgos de la espiritualidad de la Compañía de María:
La interiorización y personalización de esta Buena Noticia: el descubrimiento de Dios en cada persona, de su presencia en todos los acontecimientos, es llamada a hacer posible estilos de vida coherentes con el evangelio, a “mantener la llama” y a “llenar hoy el nombre de María”.
El Grupo: “ser amigos y amigas en el Señor” y mantener esa amistad como referente comunitario, para que la vida personal se exprese eclesialmente y sea contextualizada, interpretada e interpelada comunitariamente.
El compromiso social: “tender la mano”, como consecuencia del encuentro con el Señor de la Vida, que implica un compromiso con las personas y situaciones más necesitadas.

El proyecto está destinado a Jóvenes de distintos lugares del mundo:
Con ganas de acoger la vida, la propia y la que nos rodea, sin miedos ni prejuicios, para descubrir potencialidades y oportunidades en donde otros ven desorden y caos.
Con deseos de caminar hombro a hombro con otros y otras jóvenes en búsqueda de horizontes de realización y sentido de la existencia.
Que se saben frágiles y vulnerables, con deseos de seguir conociendo, aprendiendo, buscando…
Que apuestan por un estilo de vida ágil, sencillo y sin ataduras que impidan dar pasos hacia un mayor compromiso.
Que se organizan de manera que cada persona tenga algo que aportar.
Que buscan una relación constructiva con el medio ambiente, con la naturaleza, con la tierra.
Que quieren hacer crecer la presencia de Dios en sus vidas.
Capaces de llevar ternura allá donde la vida está más amenazada, de acompañar soledades, de ser presencia amiga.
Que saben de la falta de justicia en nuestro mundo, de la desigualdad entre varones y mujeres… y buscan caminos de acercamiento y equidad.

En definitiva, a los y las jóvenes amantes de lo humano, con deseos de descubrir cada chispa divina que esto encierra. Capaces de descubrir al Dios que se nos hace encontradizo en las diferentes situaciones de nuestra historia y expresarlo a través de manifestaciones artísticas diversas.

“Arte, Humanismo y Espiritualidad, una propuesta de evangelización con y para los jóvenes, que integra estas dimensiones de la vida humana de una forma coherente, articulada y creativa, se hizo realidad en el año 2007, con motivo de la celebración del Cuarto Centenario de la fundación de la Orden de la Compañía de María Nuestra Señora. Han pasado ya siete años y seguimos confirmando que es un camino que aporta sentido y humanidad a todos aquéllos que apuestan por la construcción de un mundo más justo y solidario

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RPJ nº 497-498 – Arte, humanismo, espiritualidad – Beatriz Acosta

 

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