Adviento 2º dom, ¡Han pagado mi multa! – Juan Carlos de la Riva

Han pagado tu multa. ¿Que qué multa? La que el mundo te pone, o quién sabe si tú mismo, a tí mismo…

Resulta que Isaías y Jesús están de acuerdo en decir que Dios viene pagando multas a diestro y siniestro, merezcámoslo o no.

Así como Juan entronca con la tradición más clásica de los profetas que denuncian e invitan a un radical cambio del corazón, Jesús viene de otra manera; Juan lo va a reconocer y se va a apartar, le va a dejar sitio a un nuevo planteamiento… ¿En qué consiste? En ser amados inmerecidamente, primereados, como diría el Papa Francisco.

Para Jesús Dios nos consuela, nos libera del peso de la culpa y nos invita, con él, a ser novedad para el mundo. Sí, la culpa, las culpas.

He elegido esta foto porque me ha sugerido un deseo de ser perfecto, de estar en el top ten, mezclado con una tremenda insatisfacción: cuánta infelicidad nos llega de esta actitud que nos hace sentir culpables. Jesús nos dice que nos tomará en brazos como a corderitos. Sin necesidad de hacer grandes logros, caminaremos con Jesús hacia la vida, porque viene como pastor y no como Juez. A un Dios así merece la pena prepararle el camino en el corazón, quitar de en medio todos los «debería», «tengo que ser el más guapo, el más listo, el más popu…» En la foto, el cachas este parece estar en una cárcel, su propia cárcel, la de quien busca autoquererse y no se abre a un amor gratuito que le venga de arriba, de dentro, de fuera, por un camino nuevo.El tema del perdón no está de moda, pero es lo que trae Jesús como novedad. Como ahora vivimos supuestamente sin pecado ni sentido de pecado, pues tampoco hay necesidad de valorar el perdón. Sin embargo la culpa sigue corroyendo nuestra felicidad.  Pregúntate si te sientes culpable de algo y cuéntaselo a este que viene con dinero para pagar todas tus multas.

También en las relaciones con los demás: dejar de exigir tanto, y retomar el camino del amor gratuito, del perder para ganar, del ser Buena noticia porque antes he recibido buenas noticias, y no una lista de requerimientos.

En aquél programa de «El jefe infiltrado», un reality en el que el jefe, disfrazado, entraba en contacto con sus empleados para captar sus debilidades. El final era la entrevista de valoración, y entonces el guión dictaba que había que empezar dándole un tremendo repaso de todo lo malo visto en la trabajadora o trabajador, hasta el punto de hacerle llorar y sentir que merecía un despido. Sin embargo el guión daba un giro, y en lugar de un despido, el jefe le daba un premio de unos miles de euros y unas palabras de confianza, de segunda oportunidad. Alguien pensó que un final feliz así sería un gran cebo de audiencias. ¡Lástima que en la vida real los guiones no tengan estos finales felices, y el débil quede simplemente descartado!

Evangelio significa Buena Noticia. Significa algo nuevo y un gran mensaje que decirle, primero a tu corazón y luego al mundo. Prepara el camino a este mensaje.

 

Lectura del libro de Isaías (40,1-5.9-11):

«Consolad, consolad a mi pueblo, –dice vuestro Dios–; hablad al corazón de Jerusalén, gritadle, que se ha cumplido su servicio, y está pagado su crimen, pues de la mano del Señor ha recibido doble paga por sus pecados.»
Una voz grita: «En el desierto preparadle un camino al Señor; allanad en la estepa una calzada para nuestro Dios; que los valles se levanten, que montes y colinas se abajen, que lo torcido se enderece y lo escabroso se iguale. Se revelará la gloria del Señor, y la verán todos los hombres juntos –ha hablado la boca del Señor–.»
Súbete a un monte elevado, heraldo de Sión; alza fuerte la voz, heraldo de Jerusalén; álzala, no temas, di a las ciudades de Judá: «Aquí está vuestro Dios. Mirad, el Señor Dios llega con poder, y su brazo manda. Mirad, viene con él su salario, y su recompensa lo precede. Como un pastor que apacienta el rebaño, su brazo lo reúne, toma en brazos los corderos y hace recostar a las madres.»

SALMO: MUÉSTRANOS TU MISERICORDIA

Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios,

Está escrito en el profeta Isaías: “Yo envío mi mensajero delante de ti / para que te prepare el camino. /  Una voz grita en el desierto: / Preparadle al camino al Señor, / allanad sus senderos”.

Juan bautizaba en el desierto: predicaba que se convirtieran y se bautizaran, para que se les personasen los pecados. Acudía la gente de Judea y de Jerusalén, confesaban sus pecados, y él los bautizaba en el Jordán. Juan iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y proclamaba: “Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero Él os bautizará con Espíritu Santo”.  (Mc 1,-8)

 

Te interesará también…

Newsletter

Recibirás un correo con los artículos más interesantes cada mes.
Sin compromiso y gratuito, cuando quieras puedes borrar la suscripción.

últimos artículos