ACOMPAÑAMIENTO A PERSONAS MIGRANTES (APM) – Ander Santamaría

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Ander Santamaría

andersantamaria@itakaescolapios.org

El programa de Acompañamiento a Personas Migrantes (APM) nace ante las dificultades con las que se encuentran algunas personas migrantes al llegar a España. Lo cierto es que no debe ser sencillo llegar a un país desconocido y con una cultura diferente, con intención de encontrar trabajo, sin tener ningún tipo de vínculo ni conocer el idioma. La realidad es que muchos de estos jóvenes, ante una falta de recursos y medios para amoldarse a la situación, acaban durmiendo en la calle y no encuentran la manera de formarse y realizar los trámites burocráticos necesarios para la búsqueda de empleo. APM trata de dar respuesta a esta necesidad, ofreciendo un acompañamiento completo de jóvenes recién llegados al territorio. El acompañamiento contiene desde formación de idioma, cubrir la necesidad de techo, trámites básicos… hasta itinerarios personalizados, actividades de ocio y tiempo libre y ayuda en la búsqueda de piso durante el proceso de independencia.

Se ofrece un acompañamiento completo de jóvenes recién llegados al territorio

El tiempo pasa volando, hace algo más de un año que empecé a trabajar en el programa de APM en Itaka. Sin embargo, parece que fue ayer cuando no encontraba aquello que necesitaba entre las carpetas del Teams. Han sido unos meses de aprendizaje conjunto entre las personas que conformamos el equipo este año y las personas a las que atendemos en nuestro día a día.

Este curso me he sentido parte de un programa relativamente avanzado en comparación con mi idea inicial. Mi percepción de APM desde fuera del programa, como voluntario y como persona previamente vinculada a Itaka, era que el programa atendía a unos pocos chicos y que contaba con un par de pisos o tres. Imaginad mi sorpresa al descubrir que cuenta con más de 20 pisos y cerca de 120 jóvenes.

Como reflejo de lo anterior, el proceso de ingreso se ha visto acelerado. En años anteriores al haber menos pisos, el número de personas que salían del albergue hacia otros pisos era mucho más reducido. Se formaba como una especie de cuello de botella al no poderles desde Itaka ofrecer demasiadas alternativas. Actualmente, al contar con más infraestructura, el proceso es más rápido y el tiempo de estancia promedio en los pisos es mucho menor. Recuerdo usuarios antiguos que pasaban un año o más en el albergue. Sin embargo, este año, el albergue ha renovado su plantilla por completo como mínimo dos o tres veces, viéndose así reducido el tiempo de estancia promedio a solamente tres meses.

Esto es positivo para los chicos pues, por un lado, salen más rápido del albergue hacia otros pisos de Itaka y, por otro lado, al liberarse sus plazas, somos capaces de atender a más personas sin hogar. Con intención de esclarecer el esquema, el grueso de los usuarios se halla ahora en los pisos con mayor independencia (pues se encuentran en un punto de inserción avanzado). Y a medida que miramos hacia los pisos con menos autonomía nos encontramos con menos chicos. El orden de mayor a menor autonomía sería: pisos de vida independiente (61% de los usuarios), pisos de autonomía (13% de los usuarios), pisos tutelados (17% de los usuarios) y albergue (8% de los usuarios).

Si tuviera que destacar alguna cosa con la que me quedo después de haber estado este año trabajando en APM es la oportunidad de acompañar en su proceso de inserción social a verdaderos luchadores. Los luchadores de los que hablo han dejado atrás el hogar, la familia, los amigos, la cultura y los hábitos que tenían en sus respectivos países para venir aquí en busca de un trabajo digno. Luchar es tirar adelante a pesar de las adversidades; luchar también es llenar la mochila de ropa y emprender un viaje de cinco meses rodeando el Mediterráneo; luchar es montarse en una patera con el fin de conseguir una vida mejor para tu familia… En definitiva, luchan porque tienen esperanza. Esperanza de poder mejorar su situación.

Además de su lucha, también me quedo con su música, sus bailes, su acogida y su disponibilidad. Tenemos aún un largo camino por delante y mucho que aprender de ellos. Estoy muy seguro de que en los años venideros los trabajadores y trabajadoras que conformamos el equipo de APM no dejaremos de dar la talla y de esforzarnos por que el proyecto siga saliendo igual o mejor que este año.

Luchar es tirar adelante a pesar de las adversidades.