ACOGER Y RECHAZAR ESTÍMULOS – Alicia Ruiz López de Soria

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Dos citas para gustar: «Os invito a escuchar la voz de Dios que resuena en el corazón de cada uno a través del soplo vital del Espíritu Santo» (Carta del papa a los jóvenes para anunciarles el Sínodo de los Obispos sobre el tema «Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional»); «La Palabra divina aparecía de improviso, como un compañero de ruta para el alma que camina en solitario, aportándole un gozo inesperado y superior a todo lo esperado» (Filón, De los sueños, 1,71).

 

Me anima sentir que la voz de Dios está operante y sorprende gratamente a quién la escucha, superando las barreras del espacio y del tiempo. El camino de fe que recorre quien se vive como peregrin@ tiene una racionalidad propia cuya clave esencial es la posibilidad de comunicación entre Dios y el ser humano a través de la aplicación atenta de los sentidos, especialmente de la escucha. En contextos hipersaturados de estímulos se requiere discriminación de estos y, tal vez, por este aprendizaje tan básico, tendríamos que comenzar hoy el anuncio del Evangelio entre los adolescentes y los jóvenes. Silenciar para poder escuchar, borrar imágenes en aras a capacitarnos para poder ir más allá de ellas, volver a tocar el tronco de un árbol para caer en la cuenta de la savia que lo recorre internamente… A todos se nos dice, en medio de la cotidianidad más o menos ajetreada: «Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre entraré en su casa, cenaré con él y él conmigo. Al vencedor lo sentaré conmigo en mi trono, igual que yo, que he vencido y me he sentado con mi Padre en su trono. El que tenga oídos que oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias» (Apocalipsis 3,18–21). ¿Acaso no merece la pena procurar la victoria aquí y ahora?

 

«Un mundo mejor se construye también gracias a vosotros, los jóvenes, que siempre deseáis cambiar y ser generosos. No tengáis miedo de escuchar al Espíritu que os sugiere opciones audaces, no perdáis tiempo cuando la conciencia os pida arriesgar para seguir al Maestro. También la Iglesia desea ponerse a la escucha de la voz, de la sensibilidad, de la fe de cada uno; así́ como también de las dudas y las críticas. Haced sentir a todos vuestro grito, dejadlo resonar en las comunidades y hacedlo llegar a los pastores» (Papa Francisco, en Carta a los Jóvenes con ocasión de la Asamblea Ordinaria del Sínodo de Obispos 2018). 

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