A veces me sumerjo en la tristeza – Elena Pérez Hoyos

A veces, porque quiero, o porque no puedo evitarlo, me sumerjo en la tristeza. Me dejo caer en el océano de mi pasado, el de aguas turbias y espesas, y me abandono al inevitable hundimiento.

Buceo. Recorro despacio la profundidad de mis pérdidas, el dolor de mis naufragios. Encuentro mis sueños encallados, aquellos que cedieron a la tempestad y al miedo y quedaron aquí, rodeados de silencio, habitando para siempre el fondo de mis mares.

Los observo, deslizándome entre ellos. Necesito recordarlos como eran. Necesito despedirlos de nuevo. Necesito contemplarlos ahora, convertidos en óxido, en ruinas, en fantasmas.

Está oscuro, y hace frío aquí abajo. Y se me pasa el tiempo.

Hasta que me falta el aire y me estallan los pulmones, y miro hacia arriba, y hay luz en la superficie, y subo, subo zafándome de las algas que se me enredan en los tobillos, tentándome a quedarme, subo braceando rápido, asustada del dolor que me parte el pecho, subo, subo y emerjo, resuelta, decidida a aspirar todo el aire, decidida a aspirar por fin toda la vida que viene.