2º domingo B, Jesús y los primeros convocados – Juan Carlos de la Riva

JESUS CONVOCANTE (Jn 1, 35-50)

PASTORAL SEGÚN JESÚS, parte 1 (para los que empiezan a liderar)

 

Jn 1, 35-50TÚ COMO JOVENTÚ COMO ANIMADOR DE LA FE DE OTROS JÓVENES

 

Al día siguiente, Juan estaba allí otra vez con dos de sus seguidores. Cuando vio pasar a Jesús dijo:

–¡Mirad, ese es el Cordero de Dios!

Juan les contó quién era Jesús. ¿A ti quién o quiénes te lo han contado? ¿Se lo has agradecido?

Es precisa una atención primera al “paso de Jesús” y esa atención primera viene normalmente de algún “maestro” que ha de estar atento a re-conocer el paso de Jesús por la vida de cada uno.

¿tú para quiénes has sido o eres ese maestro Juan Bautista? ¿Quiénes tienen más fe porque tú estás en su vida? ¿Cómo les has señalado a Jesús? ¿Lo has nombrado? ¿Qué has dicho de él?

 

Los dos seguidores de Juan le oyeron decir esto y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y, al ver que le seguían, les preguntó:

–¿Qué estáis buscando?

Sin saber muy bien quién era, le empezaron a seguir… ¿has dado tú ya algún pasito en la dirección de Jesús?

Él se dio cuenta. ¿Qué sentimiento te produce el saber que Jesús se da cuenta de que te acercas, aunque sea tímidamente?

¿Qué estás buscando? Fue la pregunta. Vaya pregunta, ¿eh? ¿Te atreves a hacértela ahora?

Toda la gente a la que animas está buscando algo y es bueno preguntárselo. ¿Cómo podríamos hacerles esta pregunta? ¿Cuándo de hecho surge en nuestras actividades? ¿Recuerdas algún momento especial de grupo?

 

Ellos dijeron:

–Maestro, ¿dónde vives?

Jesús les contestó:

–Venid y veréis.

Fueron, pues, y vieron dónde vivía;

Venid a verlo… y no les llevó a ver ninguna casa, sólo pasaron con él el resto del día, con su gente, hablando y saludando y compartiendo… su casa es la gente… ¿y la tuya? Jesús vive en medio de la comunidad de los discípulos. ¿Y tú?

Se trata de ir a donde él, a su propia situación a su dirección, pero a la vez hay una promesa: veréis. Fueron y vieron. Es como si se nos estuviera contando una historia con su final, al final fueron vieron. ¿qué vieron…? ¿Qué estás viendo en este caminar en la dirección de Jesús? ¿Valoras los premios que esta aventura te está reportando?.

La pregunta que hacen tus jóvenes no demanda sólo un sitio, también una situación, o una dirección por dónde se puede encontrar algo grande, dónde tengo que ir o dónde me tengo que poner, dónde tengo que estar. Esta pregunta habla ya de una disposición a caminar, al proceso, esto quiere decir que estoy dispuesto a dar pasos esperanzados para un encuentro. ¿Cómo te sientes activando este tipo de procesos entre los jóvenes?

Jesús vive en medio de la comunidad de los discípulos. Todo lo que hacemos en pastoral es un tejido de relaciones… ¿Lo cuidas como una verdadera casa-comunidad? ¿Cuál es la calidad de las relaciones de tu ambiente pastoral?

 

y pasaron con él el resto del día, porque ya eran como las cuatro de la tarde.

Se acuerdan de la hora, lo cual significa que aquel momento marcó un antes y un después. ¿Hay en tu vida momentos así, que lo cambiaron todo?Creamos experiencias significativas que queden en grabadas en el corazón. Cuáles crees que llegan más y se recuerdan más con el tiempo?

 

Uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús, era Andrés, hermano de Simón Pedro. Lo primero que hizo Andrés fue buscar a su hermano Simón. Le dijo:

–Hemos encontrado al Mesías (que significa: Cristo).

Luego Andrés llevó a Simón a donde estaba Jesús, y cuando Jesús le vio, dijo:

Andrés buscó a su hermano Simón para contarle… ¿le has hablado tú a alguien de tus iguales sobre Jesús? ¿No te das cuenta de que esto es un asunto que se contagia boca a boca, corazón a corazón?

¿Quién era el que no era Andrés? No hay que buscar explicaciones históricas, sino simbólicas, el discípulo misterioso es el lector que es invitado a seguir a Jesús. No sale el nombre… ¡eres tú ¿o no?

¡Hemos encontrado al Mesías! Lo dijo con una gran seguridad. ¿Cómo andas tú de seguridad? ¿Has encontrado ya algo que merezca la pena?

En pastoral los grupos son muy importantes como refuerzo positivo para vivir aquello que puede darnos un poco de vértigo…

Este texto también habla de convocar sin miedo, con valentía: ¿cómo funciona la convocatoria en tu proceso pastoral?

La buena noticia del encuentro del Mesías llena de una alegría que hay que comunicar. Se empieza por aquellos a los que más se quiere: la familia, un hermano en este caso. Porque se le quiere, se le invita con insistencia. No es desde lejos, ni siquiera es una invitación abierta: es una llamada personalizada, a quien se conoce bien. ¿Cómo funciona esto en tu proceso pastoral? ¿A quiénes se convoca? ¿Con qué fuerza? ¿Con qué cariño?

Ya ves que Andrés casi arrastra a Simón Pedro. ¿Somos meros invitadores, o arrastramos convincentemente?

 

–Tú eres Simón, hijo de Juan, pero serás llamado Cefas (que significa: Pedro).

Jesús le cambia el nombre a Simón, y le llama Pedro porque quiere construir una iglesia en su piedra. ¿Cómo te llamaría a ti? ¿Qué nuevo nombre te pondría Jesús?

 

Ya sabes que en otro evangelio eso de Pedro-piedra está más explicado como roca donde construir algo, una iglesia ni más ni menos. ¿Entiendes tu papel como roca de algo grande, en la que construir comunidad?

¿Cómo te suena si te dicen que la iglesia necesita de tu firmeza y fidelidad?

 

Al día siguiente, Jesús decidió ir a la región de Galilea. Encontró a Felipe y le dijo:

–Sígueme.

Felipe era del pueblo de Betsaida, de donde también eran Andrés y Pedro. Felipe fue a buscar a Natanael y le dijo:

–Hemos encontrado a aquel de quien escribió Moisés en los libros de la ley, y de quien también escribieron los profetas. Es Jesús, el hijo de José, el de Nazaret.

Preguntó Natanael:

–¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?

Felipe le contestó:

–Ven y compruébalo.

Sígueme: a Jesús no se le conoce si no se le sigue… No te fíes de las teorías. Tampoco hay tiempo para la explicación Síguele. ¿Lo has hecho ya? ¿Estás de hecho siguiéndolo? ¿Y cómo va la prueba?

Parece que las referencias de que sea el hijo de José y de Nazaret son bien pobres y no sirven… hay que superar el prejuicio ante todo lo de Jesús. ¿Tienes ese prejuicio? ¿Cómo superarlo?

 

Da sensación de que la elección de Jesús es como las cerezas que se enredan. Cualquier proximidad a Jesús es válida. También lo es la amistad, la vecindad, el pasar por allí… ¿Aprovecha tu proceso pastoral las mil y un oportunidades que da la vida de grupo, o de voluntariados, o de cole…?

Hoy los jóvenes tienen un gran prejuicio ante lo religioso, ante el posible encuentro con Jesús. ¿Puede salir algo bueno de la religión, o de la iglesia? ¿Te has planteado cómo contrarrestar ese prejuicio? La estrategia de Felipe es de nuevo el venir y probar. No hay otra.

 

Cuando Jesús vio acercarse a Natanael, dijo:

–Aquí viene un verdadero israelita, en quien no hay engaño.

Jesús habla bien de Natanael. También de ti podría decir Jesús muchas cosas buenas. ¿Cuáles?

 

En todo animador hay que suscitar esta mirada positiva sobre los chavales/as y los/las jóvenes. Piensa en los que te dan más guerra o te caen peor, o no responden… y dedica un tiempo a verles los valores. Intenta pensar cómo se los dirías… Quizá así se abran más a ti y a tu propuesta…

 

Natanael le preguntó:

–¿De qué me conoces?

Jesús le respondió:

–Te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera.

Alguien te conoce y ha pensado en ti antes de que te des cuenta. ¿Esto emociona, no? ¿Te conoces a ti mismo? ¿Tienes la experiencia de que estando en este lío de seguir a Jesús te vas conociendo más a ti mismo, en cosas que ni pensabas?La pastoral es ayudar a crecer conociéndose. Además son procesos largos de acompañamiento. ¿Qué peso tiene el acompañamiento de los chavales/as y jóvenesen tu proceso pastoral?

 

Natanael le dijo:

–Maestro, ¡tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel!

Intenta expresar con qué calificativos definirías quién es Jesús para ti. Repítetelos a ti mismo, y si te atreves, díselos a él: “Para mi eres…”Nos está faltando un buen lenguaje religioso, que no sea rancio, pero que tampoco rebaje la experiencia de un encuentro con Jesús. ¿Se te ocurre cómo tendría que ser nuestro lenguaje para hablar de Jesús con los jóvenes?

 

Jesús le contestó:

–¿Me crees solamente por haberte dicho que te vi debajo de la higuera? ¡Pues cosas más grandes que estas verás!

Con Jesús verás cosas grandes… ¿te imaginas algunas de las cosas que verás si te fías de Jesús y le sigues?

Pero la meta no es creer en Jesús. Habrá cosas más grandes, una promesa mayor que aún ni te imaginas… ¿cuál podrá ser en tu vida?

 

Conviene resaltar las cosas grandes que ya vemos (proyectos solidarios, chavales que mejoran…) y las que podremos ver (proyectos de este curso, del siguiente, siempre creciente) ¿Cómo funciona el lenguaje de la esperanza en tu ambiente pastoral?

 

Hoy te propongo que hagas una lectura existencial de este texto y te hagas algunas preguntas. No todas, que son muchas. Las he dividido en dos tipos de preguntas: para tí como persona y para tí como animador pastoralista, que convocas y acompañas a otros jóvenes. No está mal hacerse preguntas directas, como todo es directo en este texto.

 

Lectura del santo evangelio según san Juan (1,35-42):

En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice: «Éste es el Cordero de Dios.»
Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús.
Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta: «¿Qué buscáis?»
Ellos le contestaron: «Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?»
Él les dijo: «Venid y lo veréis.»
Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; serían las cuatro de la tarde. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice: «Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo).»
Y lo llevó a Jesús.
Jesús se le quedó mirando y le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce Pedro).»

Palabra del Señor

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